28 octubre 2008

Vacaciones Luccianas 3.- Ilha de Moçambique

Por fin llegamos a Ilha de Moçambique. Para mi Ilha es casi sin duda mi lugar favorito, disputandoselo con Pemba, claro!
Bueno pues despues del viajecito que habiamos tenido, Ilha fue un lugar mas relajante todavia, si cabe.
Lo primero que hicimos fue tomar una ducha, ja ja. Y despues a comer, y es que en Ilha se come muy bien, para que engañarnos. Y los postres, exactamente el pastel de chocolate del Escondicinho, dios mio que delicia.


Pues despues de descansar y comer, dimos una vuelta por la isla, ya de noche, pero muy agradable, porque Ilha es para pasear, y disfrutar de la gente en la calle ( a mi me recuerda al pueblo de mi abuela en Caceres donde las noches de verano la gente se saca su banco y se sienta a hablar con el vecino). Y despues del paseo a dormir, porque ya lo necesitabamos.
Al dia siguiente, tras un buen desayuno, tocaba hacer turismo, visita obligada la Fortaleza. Pero cuando llegamos, estaba cerrada, la estan rehabilitando, por fin, y estaba cerrada al publico. La verdad es que por dentro esta bastante destrozada pero es muy interesante pasear con un menino que te va contando la historia.
En Ilha estan rehabilitando el patrimonio, cosa que es de agradecer, pero esta inversión parece ser que no va a compañada de una inversión en la mejora de las condiciones de vida de los ilhenses, ademas esta no inversion es de proposito. Dicen que quieren que la gente se autotranslade al continente dejar espacio para la construcciond e hoteles, una barbaridad. El encanto de Ilha es la propia isla y su gente, si echan a la gente dejara de ser como es. Espero que no llegeue a buen puerto esa intencion.

Ilha no solo tiene el fuerte, tiene muchos otros pequenhos rincones llenos de magia, como El Jardin de la Memoria, un espacio en memoria de los esclavos que hicieron escala en Ilha antes de partir a su tragico destino. En este lugar se respira calma y tranquilidad, para encontrarse con uno mismo. Ademas se ve un atardecer mu bonito.

Otro lugar con encanto es la pensión de un italiano, en realidad es su casa y alquila habitaciones. Cada habitacion es distinta. Dentro de la casa tiene un patio abierto con alguna palmera. Y tiene una terraza encima de la pension al lado de una mezquita super bonita, en la que te puedes tomar una cervecita al atardecer mientras hablas de temas profundos y de fondo la llamada a rezar.

Y sus calles, sus edificios coloniales, su gente, sus portalones, su paseo junto al mar, sus mercados, su movimiento. Esa luz que hay en Ilha, lloramos de luz, esa claridad esa blancura. Me quedo sin palabras.


El segundo dia salimos de Ilha, cogimos un barquito y fuimos para Carrusca, una playa de esas increibles que tiene este pais. Solo hay unos lodges alli con un restaurante, y si tienes suerte te encuentras solo solisimo en la playa, te puede parecer ser un Robinson perdido en medio del Indico. El viaje en barco fue chulisimo. Es a vela, y no corria mucho viento pero los dos marineros remaron un monton, los pobres.
El mar estaba calmo, como si fuera una superficie lisa, azul el agua y el sol pegando. Pasaban los barcos de pescadores remando y cantando al mismo ritmo. Momentos magicos. Llegamos a mitad de ningun sitio y nos pusimos a caminar, con guia claro. Caminamos entre bosques de manglares, en bancos de arena blanca, y lugares donde el agua apenas te rozaba los pies. Algunos otros si que cubria algo, lo suficiente para ocultar debajo erizos de mar y asi fue que Luccia se clavo unos cuantos.
A pesar del dolor, consguimos llegar hasta Carrusca, disfrutar de la playita, del mar y del sol, quizas un poco de mas, porque acabamos achicharraos, rojos como tomates o alemanes en Mallorca, ja ja. Asi que el viaje de vuelta lo hicimos con la mayor sombra posible, aunque ridiculos.

Os dejo otras dos estampas del mar y de las aves en volandas!


Una vez de vuelta a Ilha, visita obligada es la casa de Carmen. Carmen junto con unos amigos estan rehabilitando una casa, mas bien seria reconstruyendo. Su intencion es crear una pension pequeñita y un restaurante español. Carmen la verdad es que tiene una vitalidad y una fuerza increible. Cada vez que vuelvo a Ilha veo que las ruinas tienen cada vez mas forma de casa y eso que aqui lleva su tiempo lo de la construccion. De aqui a poco ya voy a Ilha a comerme una tortillita de patatas como dios manda. Que ganas!!!!! El resto de la casa la tiene montada muy chula, a pesar de estar sin techo o con las paredes un poco derruidas tiene un encanto digno de Ilha. Mucha fuerza y energia para Carmen.
Al dia siguiente cogimos una chapa, demasiado temprano, 2:30 AM para llegar a Pemba, destino final, volver a casa, a mi ciudad. Le gustaria a Luccia? Ilha le encanto, lo que ya me dejaba mas tranquilo, ja ja.
Pemba conexion!

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